Cuaderno de Campo #04
25–27 SEPTIEMBRE 2026
SEIS PARTIDOS, TRES DÍAS Y CIENTOS DE KILÓMETROS DE FÚTBOL
Hay fines de semana que se cuentan por resultados. Otros, por kilómetros. De Valencia a Castellón, de Castellón a Villarreal, de vuelta a Alboraya y el domingo, carretera hacia Elda antes de terminar en Ibi.

Hay fines de semana que se cuentan por resultados. Otros, por kilómetros.
Este pertenece a los segundos.
De Valencia a Castellón. De Castellón a Villarreal. De vuelta a Alboraya. Y el domingo, carretera hacia Elda antes de terminar en Ibi. Seis partidos entre viernes y domingo, tres categorías diferentes, fútbol de cantera y fútbol sénior y, sobre todo, muchas horas detrás de una cámara viendo el fútbol desde ese lugar que ha acabado convirtiéndose en nuestra casa: la banda.
Esta cuarta entrega de Cuaderno de Campo vuelve a ser precisamente eso. No una colección de resultados, sino el diario de lo que vimos, fotografiamos y sentimos durante otro fin de semana recorriendo campos.
MÁS QUE JUGAR BONITO, HABÍA QUE SABER COMPETIR
El fin de semana comenzó el viernes por la noche. A las 20:15 horas, el Campo de Torre Levante-Orriols abría nuestro particular recorrido con un duelo de Autonómica Cadete entre el CF Torre Levante y el CF Inter San José.
Y el partido tardó muy poco en avisarnos de lo que venía.
El Inter San José golpeó pronto. Salió intenso, agresivo en las disputas y dispuesto a llevar el encuentro a un escenario de ritmo alto, segundas jugadas y poco tiempo para pensar. El gol visitante convirtió el partido desde muy temprano en una persecución para el Torre Levante.
Hubo momentos en los que el San José tuvo opciones para ampliar su ventaja. Pero el Torre Levante sobrevivió, fue creciendo y encontró poco a poco la manera de competir el encuentro.
No fue una noche de posesiones largas ni de ataques elaborados durante minutos. Fue otra clase de fútbol: presión, balones divididos, duelos, rechaces y dos equipos obligados a estar permanentemente concentrados.
El Torre Levante terminó encontrando el empate y el 1-1 definitivo dejó un reparto de puntos coherente con lo visto sobre el césped.
Un punto para cada uno y la sensación de haber asistido a uno de esos encuentros en los que, más que jugar bonito, había que saber competir.




EL CELTIC VIAJÓ A CASTELLÓN PARA MUCHO MÁS QUE RESISTIR
El sábado tocó madrugar, cargar el equipo y poner rumbo a Castellón.
A las 12:00 horas nos esperaba en Gaeta Huguet un Castellón–Celtic Elche de Autonómica Cadete.
El Castellón empezó bien. Los locales encontraron el primer golpe y consiguieron adelantarse, intentando desde ahí imponer el ritmo del encuentro.
Pero el Celtic Elche no tardó demasiado en demostrar que había viajado a Castellón para mucho más que resistir.
El conjunto ilicitano fue entrando progresivamente en el partido, aumentó la intensidad y consiguió llevar cada vez durante más minutos el encuentro hacia el escenario que le interesaba. Hubo fases de dominio visitante y un Celtic capaz de transformar esa mejoría en goles.
El Castellón nunca dejó de intentarlo. Incluso cuando el marcador empezó a complicarse, continuó buscando la manera de volver al encuentro.
Pero esta vez la reacción no llegó.
El 1-3 final confirmó la victoria del Celtic Elche en un partido en el que los visitantes supieron sobreponerse al golpe inicial y darle la vuelta al escenario planteado por el conjunto albinegro.
Primer partido del sábado terminado.
Tocaba volver al coche.




TARDES CON AROMA A ALGO MUCHO MÁS GRANDE
De Castellón a Villarreal.
Y allí esperaba, probablemente por cartel, uno de los partidos más atractivos de nuestro fin de semana: Villarreal CF B–Levante UD B en Liga Nacional Juvenil.
Dos canteras. Dos formas de entender la formación. Dos clubes acostumbrados a producir futbolistas.
El Villarreal salió decidido a mandar.
El conjunto groguet adelantó líneas, trató de instalarse en campo contrario y consiguió generar las ocasiones más claras durante diferentes fases del encuentro. Había intención de recuperar arriba, jugar cerca del área rival y obligar al Levante a defender muchos metros.
Pero enfrente había un Levante que nunca perdió la fe.
Los granotas tuvieron sus oportunidades y dispusieron incluso de un penalti que no consiguieron transformar. Podía haber sido el momento que cambiara completamente el partido.
No lo fue.
El Levante tuvo que recomponerse después del golpe y lo hizo, manteniéndose dentro del encuentro y obligando al Villarreal a seguir trabajando cada ataque.
Pero la insistencia amarilla terminó encontrando recompensa.
Una gran acción de Salah, rompiendo y generando la jugada que desequilibró definitivamente el encuentro, terminó desembocando en el gol del Villarreal.
Fue el único.
1-0.
Un resultado corto para un partido competido y que permitió al Villarreal Juvenil B cerrar la cuarta jornada invicto, con tres victorias y un empate y un balance de 13 goles a favor y únicamente dos en contra.
Uno de esos partidos que recuerdan que en Liga Nacional Juvenil también hay tardes con aroma a algo mucho más grande.



LA CÁMARA, PREPARADA HASTA EL ÚLTIMO SEGUNDO
Todavía quedaba fútbol.
Después de Castellón y Villarreal, el sábado terminó en Alboraya con el estreno liguero de Preferente Cadete entre el Alboraya UD B y el Històrics de València.
Y quizá no había mejor manera de terminar el día.
Fue un encuentro tremendamente igualado.
Dos equipos con energía, ritmo y voluntad de buscar la portería contraria. Ninguno consiguió romper definitivamente el partido y cada golpe encontraba respuesta.
El encuentro llegó vivo a sus últimos minutos.
Muy vivo.
Porque con el marcador abierto y las fuerzas cada vez más justas, cualquier transición, cualquier balón parado o cualquier error podía decidirlo todo.
No ocurrió.
El marcador terminó reflejando perfectamente lo que había sucedido sobre el césped: 2-2.
Un punto para cada equipo en el comienzo de la Preferente Cadete y uno de esos finales en los que la cámara permanece preparada hasta el último segundo porque sabes que en cualquier instante puede aparecer la fotografía que explique todo el partido.
Entonces sí.
Se acababa el sábado.



FÚTBOL, PÓLVORA Y CÁMARA
El despertador volvió a sonar pronto.
Destino: Elda.
Y esta vez el fútbol tenía banda sonora propia.
La ciudad celebraba sus Fallas 2026 y aquel domingo 27 de septiembre había comenzado con las tradicionales despertàs en los distritos falleros. Pólvora, música y ambiente festivo antes incluso de que empezara a rodar el balón.
A las nueve de la mañana nosotros ya estábamos otra vez junto a un terreno de juego.
El Gimnàstic empezó golpeando primero.
Los visitantes salieron con las líneas adelantadas, intensidad y una propuesta que durante los primeros minutos consiguió incomodar mucho al Elda Unión.
Pero el partido fue cambiando.
El Elda comenzó a encontrarse, ganó metros y consiguió imponer durante diferentes fases su propio ritmo. Lo que inicialmente parecía inclinarse hacia un lado acabó convirtiéndose en uno de los encuentros más equilibrados de todo nuestro fin de semana.
Hubo llegadas en ambas áreas, alternativas y, especialmente, individualidades muy interesantes en los dos equipos.
Y eso fue quizá lo más atractivo.
Más allá del resultado, vimos futbolistas capaces de romper situaciones por sí mismos, de interpretar espacios y de aportar algo diferente dentro de un partido cada vez más igualado.
Mientras fuera del campo Elda seguía celebrando sus Fallas, dentro se disputaba uno de esos encuentros de cantera que explican perfectamente por qué merece la pena madrugar un domingo.
Fútbol, pólvora y cámara.
Una combinación difícil de olvidar.




UNA BATALLA COMPETITIVA HASTA EL ÚLTIMO INSTANTE
Y para cerrar el fin de semana tocaba cambiar completamente de escenario.
De los cadetes al fútbol sénior.
De Elda a Ibi.
Rayo Ibense–CF Benidorm.
Y aquí no hubo tiempo para aburrirse.
El Benidorm salió decidido a buscar el partido y consiguió ponerse por delante. Poco después llegó el segundo tanto visitante, obra de Cario, para colocar un 0-2 que obligaba al Rayo a asumir riesgos.
El conjunto de Ibi trató de producir fútbol y llegar, aunque durante muchos minutos le costó convertir esa iniciativa en verdadero peligro dentro del área.
Enfrente, el Benidorm mostró oficio y una estructura defensiva capaz de proteger la ventaja.
Pero el partido todavía tenía historia.
A unos veinte minutos del final, el Rayo consiguió recortar distancias.
1-2.
Y cambió todo.
Los movimientos desde el banquillo dieron aire al conjunto local, que consiguió llegar con mayor frecuencia y terminó empujando en busca de un empate que nunca apareció.
El partido tuvo además expulsiones en ambos conjuntos y acabó convirtiéndose en una batalla competitiva hasta el último instante.
Desde nuestra posición quedó también una reflexión personal.
Quizá un Rayo más atrevido antes, jugando con la misma decisión y altura con la que terminó buscando el empate, habría podido llevar el encuentro hacia otro escenario.
Es fútbol. Nunca podremos saberlo.
Lo que sí vimos fueron dos equipos valientes, dos conjuntos con argumentos para competir una Lliga Comunitat exigente y un Benidorm que salió de Ibi con el 1-2 y su cuarta victoria en cuatro jornadas, situándose con pleno de doce puntos.
Y entre todos los nombres del encuentro hubo uno especialmente significativo.





TRES DÍAS. SEIS PARTIDOS. UNA MISMA PASIÓN.
- 01Torre Levante–Inter San José
- 02Castellón–Celtic Elche
- 03Villarreal–Levante
- 04Alboraya–Històrics
- 05Elda Unión–Gimnàstic Sant Vicent
- 06Rayo Ibense–Benidorm
Seis partidos.
Carreteras, kilómetros, baterías, tarjetas de memoria, prisas, goles, celebraciones, derrotas, abrazos y miles de fotografías después.
Y otra semana terminada.
A veces se habla del fútbol únicamente desde los grandes estadios. Desde los focos, las retransmisiones y los nombres que conoce todo el mundo.
Pero existe otro fútbol.
El de un viernes a las ocho y cuarto de la tarde en Orriols.
El de coger el coche el sábado para subir hasta Castellón y acabar horas después en Alboraya.
El de levantarte un domingo para estar a las nueve de la mañana en un campo de Elda mientras la ciudad despierta entre pólvora y música.
El de terminar el fin de semana en Ibi viendo cómo un futbolista abraza a quienes hasta hace unos meses eran sus compañeros.
Ese fútbol también merece ser contado.
Quizá precisamente por eso nació Cuaderno de Campo.
Para guardar aquello que una clasificación nunca podrá explicar.
Nosotros seguimos haciendo kilómetros.
Seguimos mirando el fútbol desde detrás de una cámara.
Seguimos buscando historias.
Porque mientras haya un campo al que llegar, siempre quedará una página más por escribir.
Cuaderno de Campo #4 · Blue Visual Media
