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Valencia CF · Banquillo

14 de septiembre de 2026 · 16:00

Óscar Sánchez: el día en que el fútbol te devuelve todo lo que has sembrado

El técnico del VCF Mestalla dirigirá ante el Deportivo Alavés su primer partido como primer entrenador en Primera División. Una oportunidad construida desde el trabajo, la cercanía y una forma de entender el fútbol que deja huella en sus jugadores.

Por Blue Visual Media

Óscar Sánchez, entrenador del VCF Mestalla, durante un entrenamiento en Paterna
Fotografía: Blue Visual Media

Hay días que uno persigue durante toda una vida. Y hay otros que llegan casi sin avisar.

Una llamada. Un entrenamiento. Un viaje. Un banquillo.

Y, de repente, todo el camino recorrido cobra sentido.

Mañana, cuando Óscar Sánchez salga a Mendizorroza como entrenador del Valencia CF, probablemente habrá muy poco tiempo para pensar en todo lo que queda detrás. Habrá un partido que preparar, decisiones que tomar y un escudo enorme al que representar.

Pero será imposible que ese momento sea un partido más.

Porque, por primera vez en su carrera, Óscar Sánchez será primer entrenador de un equipo de Primera División.

El Deportivo Alavés-Valencia CF de la sexta jornada de LALIGA se disputará este martes 15 de septiembre, a las 20:00 horas, en Mendizorroza.

De la Academia a Primera

El Valencia CF anunció este domingo la salida de Carlos Corberán y confirmó que Óscar Sánchez, hasta ahora entrenador del VCF Mestalla, asumiría provisionalmente el trabajo del primer equipo.

Puede parecer que todo ha sucedido demasiado rápido. Pero para entender este momento hay que mirar bastante más atrás.

Óscar aterrizó en la Academia del Valencia CF en el verano de 2024 para ponerse al frente del Juvenil A. Llegaba después de haber pasado por diferentes cuerpos técnicos y de una etapa como primer entrenador del Orihuela, con el que consiguió el ascenso a Segunda Federación.

Desde entonces, su crecimiento dentro del Valencia ha ido prácticamente de la mano del de muchos de los futbolistas a los que ha entrenado.

En su primera temporada con el Juvenil A fue campeón del Grupo VII de División de Honor y alcanzó la final de la Copa de Campeones. Para llegar hasta ella, aquel Valencia eliminó al FC Barcelona y al Real Madrid.

En marzo de 2026 llegó otro paso. Óscar asumió el VCF Mestalla en un momento complicado y cerró aquel tramo final de temporada con cuatro victorias en seis partidos, en los que su equipo anotó 18 goles. El club decidió posteriormente renovar su confianza en él para continuar al frente del filial.

Juvenil. Mestalla. Y ahora, aunque sea de manera provisional, Valencia CF.

No hay ascensor para llegar hasta aquí. Hay camino.

Hay cosas que no aparecen en las estadísticas

Y aquí es donde esta noticia deja de ser únicamente una noticia.

Porque personalmente hay algo de Óscar Sánchez que siempre me ha llamado especialmente la atención.

Por mi trabajo tengo la suerte de conocer a muchos futbolistas que han pasado por sus manos. Jugadores diferentes, generaciones diferentes, personalidades diferentes. Y cuando aparece su nombre, prácticamente siempre ocurre lo mismo.

Hablan bien de él. De cómo entrena. De cómo trata al futbolista. De lo que exige. De cómo explica.

Pero, sobre todo, hablan bien de Óscar como persona.

Y quizá desde fuera pueda parecer un detalle pequeño. Para mí no lo es.

En un fútbol en el que los resultados pueden borrar en unas semanas todo lo construido durante años, conseguir que un jugador recuerde a su entrenador por cómo le hizo sentir tiene un valor enorme.

Puedes ganar partidos y dejar números. Puedes levantar títulos. Puedes ascender categorías.

«Conseguir dejar personas que, tiempo después, sigan hablando bien de ti es otra clase de victoria.»

Y Óscar la lleva acumulando desde hace tiempo.

Un entrenador que cree en el jugador

Tampoco parece casualidad. Desde que llegó a Paterna, su discurso ha tenido una constante: el jugador.

Cuando fue presentado como entrenador del Juvenil A ya explicaba que su misión era ayudar a que aquellos chicos fueran cada día mejores. Después, al llegar al Mestalla, volvió a colocar la formación, la confianza y el crecimiento del futbolista en el centro de su trabajo.

Hoy, pocas horas antes del mayor reto de su carrera como entrenador, tampoco ha cambiado demasiado.

Óscar ha explicado que quiere un Valencia reconocible, protagonista y «valiente», y ha hablado de recuperar sobre todo la confianza de un vestuario que llega golpeado por los resultados. También ha definido a los jugadores como un grupo con «hambre y ganas» de cambiar la situación.

Ese probablemente sea el mayor reto de mañana. No inventar un equipo nuevo en 24 horas. No transformar todo de golpe.

Sino conseguir que once futbolistas vuelvan a sentirse futbolistas. Que crean. Que se atrevan. Que compitan.

Una llamada que cambia un día. Y quizá una vida

El propio Óscar explicaba hoy cómo ocurrió todo. Después de terminar su partido con el VCF Mestalla recibió la llamada de Braulio Vázquez, nuevo director deportivo del Valencia CF. Tenía que hacerse cargo del primer equipo y preparar el encuentro de Vitoria.

Así de rápido.

Probablemente durante toda una carrera uno imagina cómo sería recibir una oportunidad así. Y cuando finalmente llega, no hay semanas para prepararla. Hay que levantarse al día siguiente y estar preparado.

Quizá eso también explique por qué determinados momentos pertenecen a determinadas personas.

Las oportunidades llegan de repente. Estar preparado para ellas lleva toda una vida.

Mañana el resultado importará. Pero no será lo único

Cuando empiece a rodar el balón en Mendizorroza, todo lo demás quedará durante noventa minutos en segundo plano. El fútbol profesional no entiende demasiado de cuentos.

Habrá un rival. Habrá presión. Habrá un Valencia necesitado de reaccionar y habrá tres puntos en juego. Óscar lo sabe mejor que nadie.

Pero antes de que eso ocurra merece la pena detenerse un instante.

Porque mañana un entrenador que llegó a Paterna para trabajar con juveniles caminará hacia un banquillo de Primera División representando al Valencia CF.

Un hombre que conoció la máxima categoría como futbolista con el Real Valladolid regresará ahora a ella desde otra posición: tomando las decisiones desde la banda.

Y detrás de esa imagen habrá años de fútbol, vestuarios, campos de categorías inferiores, entrenamientos, ascensos, derrotas, aprendizaje y cientos de jugadores encontrados por el camino.

Por eso, pase lo que pase mañana, hay algo que nadie podrá quitarle.

Óscar Sánchez será entrenador de Primera División.

Y personalmente me alegro. Me alegro porque me gustan los entrenadores que mejoran futbolistas, pero todavía más los que consiguen que esos futbolistas, años después, sigan hablando bien de ellos.

Mañana será el Valencia. Mañana será Mendizorroza. Mañana será Primera División.

Pero quizá todo empezó mucho antes. En cada entrenamiento. En cada jugador. En cada persona a la que Óscar Sánchez fue dejando algo por el camino.

A veces el fútbol también sabe devolverlo.

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