Crónica · Joel Tatay
31 de agosto de 2026 · 11:00
EL DEPORTIVO PASA POR ENCIMA DE UN DESASTROSO VALENCIA
El conjunto de Antonio Hidalgo fue superior prácticamente desde el primer minuto y castigó todos los errores de un Valencia irreconocible, que cayó 3-1 en Riazor y continúa sin encontrar su camino en este inicio de temporada.
Crónica de Joel Tatay · Always Valencia

Riazor fue testigo de una de esas tardes que el Valencia CF querrá olvidar cuanto antes.
El Deportivo salió al terreno de juego con una marcha más, mayor intensidad y, sobre todo, con una idea mucho más clara de lo que quería hacer. El conjunto gallego impuso su ritmo desde los primeros minutos y terminó encontrando el premio con un contundente 3-1 que reflejó las enormes dificultades de un Valencia incapaz de sentirse cómodo prácticamente en ningún momento.
Una tarde preocupante para los de Carlos Corberán y una primera victoria de la temporada para un Deportivo que supo aprovechar cada concesión valencianista.
UN VALENCIA DEMASIADO BLANDO
El inicio ya dejó señales de lo que estaba por venir.
El Valencia salió blando, incómodo y sin capacidad para controlar el ritmo del encuentro. El Deportivo tenía el balón, encontraba espacios y conseguía jugar cada vez más cerca del área de Dimitrievski.
Y en el minuto 13 llegó el primer golpe.
Justo cuando Riazor vivía uno de los momentos especiales de la tarde, con la afición deportivista volviendo a animar con fuerza tras la reconciliación con la directiva, un córner terminó golpeando en César Tárrega antes de introducirse en la portería valencianista.
1-0.
El gol hizo todavía más grande al Deportivo y todavía más pequeño al Valencia.
Apenas cuatro minutos después llegó el segundo.
El conjunto gallego lanzó una transición rápida y Aubameyang apareció para demostrar que todavía conserva esa capacidad para castigar cualquier espacio. El delantero superó la defensa valencianista y terminó elevando el balón ante la salida de Dimitrievski.
2-0 en apenas 17 minutos.
El Valencia estaba contra las cuerdas.
SADIQ DEVUELVE UNA ESPERANZA QUE DURÓ POCO
Corberán reaccionó modificando el dibujo del equipo y pasando a un 4-2-3-1, colocando a Sato por la izquierda y a Rioja por la derecha.
El cambio permitió al Valencia presionar unos metros más arriba y, por momentos, incomodar la salida de balón del Deportivo.
De esa presión nació el 2-1.
Un error de la defensa local fue aprovechado por Umar Sadiq, que no perdonó y volvió a meter al Valencia en el partido en el minuto 26.
Por unos instantes parecía que podía cambiar la historia.
Pero fue únicamente un espejismo.
El Valencia no consiguió aprovechar el impulso del gol. Pasaron los minutos y la reacción nunca terminó de llegar. El Deportivo volvió a asentarse sobre el terreno de juego y continuó transmitiendo una sensación de mayor control y seguridad.
El descanso llegó con 2-1 y con un Valencia todavía con vida únicamente gracias al marcador.
LA REACCIÓN QUE NUNCA LLEGÓ
Todo hacía pensar que la segunda mitad debía mostrar a un Valencia diferente.
Un equipo más agresivo, más valiente y consciente de que necesitaba cambiar radicalmente la imagen ofrecida durante los primeros 45 minutos.
No ocurrió.
El Deportivo volvió a comenzar mejor y durante los primeros compases de la segunda mitad avisó en varias ocasiones.
Hasta que llegó la sentencia.
En el minuto 59, una acción dentro del área valencianista terminó con Diakhaby introduciendo involuntariamente el balón en su propia portería.
3-1.
Segundo gol en propia puerta del Valencia y un golpe prácticamente definitivo para un equipo que ya estaba muy tocado.
CAMBIOS, PERO SIN FÚTBOL
Corberán intentó reaccionar inmediatamente.
Hugo Duro, Danjuma y David Otorbi entraron al terreno de juego buscando darle al equipo una energía que hasta ese momento apenas había aparecido.
El Valencia adelantó metros. Lo intentó. Apretó algo más.
Pero nunca consiguió transmitir la sensación de tener realmente argumentos para remontar el encuentro.
Había voluntad, pero faltaban ideas.
El equipo atacaba sin claridad, los futbolistas parecían descolocados en determinados momentos y el Deportivo encontraba espacios suficientes como para amenazar incluso con aumentar todavía más la ventaja.
El cuarto estuvo más cerca de lo que hubiese deseado cualquier valencianista.
Finalmente, el marcador no volvió a moverse.
Deportivo 3-1 Valencia.
UNA IMAGEN MUY PREOCUPANTE
El resultado duele.
Pero probablemente preocupe todavía más la imagen.
Porque el problema de Riazor no fue únicamente perder un partido de fútbol. Fue la sensación de ver a un Valencia superado en intensidad, concentración, organización e ideas durante demasiados minutos.
Un equipo que, por momentos, parecía disputar la jornada 41 de una temporada agotadora y no apenas la tercera jornada de una campaña que acaba de comenzar.
Queda muchísimo campeonato.
Precisamente por eso resulta todavía más preocupante transmitir una sensación así a finales de agosto.
Carlos Corberán reconoció tras el encuentro que el Valencia no estuvo a la altura de lo que representa el club.
Ahora las palabras necesitan convertirse rápidamente en respuestas sobre el terreno de juego.
Porque la temporada acaba de empezar. Y este Valencia ya necesita reaccionar.
ALWAYS VALENCIA. La mirada de Joel Tatay al Valencia CF.







