Cuaderno de Campo #03
18–20 SEPTIEMBRE 2026
48 HORAS, SEIS PARTIDOS Y EL FÚTBOL SIN FILTROS
Del viernes al domingo, seis partidos entre Primera FFCV, Autonómica Cadete, Liga Nacional Juvenil y División de Honor. De La Llosa a San Antonio de Benagéber: kilómetros, barro, penaltis y goles contados desde a pie de campo.

CUANDO TRES PUNTOS SE ESCAPAN CASI CON EL RELOJ AGOTADO
El fin de semana comenzó el viernes por la noche.
Primera FFCV, jornada 3, y un CD Llosa–La Font d'en Carròs que terminó confirmando algo que muchas veces olvidamos: no hace falta subir de categoría para encontrar partidos con tensión, ritmo y una historia que contar.
El 2-2 final está confirmado y permitió a La Font d'en Carròs mantener su condición de invicto después de tres jornadas, tras haber comenzado el curso ganando 3-0 a la UD Oliva y empatando 3-3 en el campo del Contestano.
Pero para nosotros el partido fue mucho más que una sucesión de números.
Vimos a un Llosa valiente, competitivo y convencido de que los tres puntos podían quedarse en casa. Un equipo capaz de discutir cada pelota y de llevar el encuentro hasta los últimos minutos con la sensación de tener la victoria al alcance de la mano.
Y entonces apareció uno de esos momentos que cambian por completo la memoria de un partido.
Con el Llosa por delante, una acción dentro del área acabó en penalti para La Font. El golpe desde los once metros terminó colocando el 2-2 definitivo y transformando, prácticamente sobre el final, una victoria local en reparto de puntos.
El fútbol también es eso.
Puedes trabajar durante prácticamente noventa minutos para construir una victoria y descubrir que una sola acción es suficiente para cambiarlo todo.
Para La Font, un punto que prolonga su buen inicio. Para el Llosa, la sensación amarga de haber tenido los tres muy cerca.
Y para nosotros, el primer capítulo de un fin de semana que apenas acababa de empezar.


CUARENTA Y CINCO MINUTOS DE PARTIDO. CUARENTA Y CINCO MINUTOS DE VENDAVAL.
El sábado comenzó pronto y comenzó en Elda.
El Elda Unión recibía al Elche CF en la tercera jornada de la máxima categoría autonómica cadete. Sobre el papel, un partido más de septiembre. Sobre el césped, dos encuentros completamente diferentes dentro de los mismos noventa minutos.
La primera mitad dejó un partido mucho más reconocible de lo que puede hacer pensar el resultado final.
El Elda compitió, intentó cerrar espacios y buscó sus opciones mientras el Elche trataba de imponer progresivamente su calidad. Se llegó al descanso con 0-1, después de unos primeros cuarenta y cinco minutos en los que el partido continuaba completamente abierto.
Después apareció otro Elche.
Más rápido. Más agresivo sin balón. Más vertical. Más preciso cuando recuperaba. Y, sobre todo, tremendamente efectivo.
El marcador comenzó a crecer hasta convertirse en un contundente 0-8. El resultado oficial dejó al conjunto ilicitano con pleno de nueve puntos tras las tres primeras jornadas, 13 goles a favor y solo uno en contra.
Pero reducir aquello a ocho goles sería perder parte de la historia.
Lo verdaderamente llamativo fue la transformación del partido. El paso de una primera mitad competida a una segunda parte en la que el Elche encontró espacios, aumentó la velocidad de circulación y convirtió prácticamente cada llegada en una amenaza.
Hay resultados que parecen explicar un partido.
Este no.
Durante muchos minutos hubo igualdad. Después, simplemente, apareció un vendaval.


EN BUÑOL NO HUBO TIEMPO PARA RESPIRAR
De Elda, carretera.
Destino: Ciudad Deportiva del Levante UD, en Buñol.
Y allí esperaba uno de los partidos más intensos de todo el fin de semana.
Levante Juvenil B y UD Alzira disputaron un encuentro de Liga Nacional en el que hubo prácticamente de todo: disputas, protestas, ritmo, duelos, tensión y dos expulsiones en las filas granotas que terminaron convirtiéndose en una imagen bastante representativa de la temperatura competitiva que alcanzó el choque.
El resultado oficial fue 1-2 para la UD Alzira. El propio Levante confirmó además que el tanto granota fue obra de Bruno Just.
Pero el dato más significativo estaba quizá en el contexto.
El Alzira llegaba a Buñol después de comenzar la temporada perdiendo 3-1 ante el Atlético Moncadense y empatar 0-0 frente al San Pedro. La victoria ante el Levante fue, por tanto, su primera victoria del campeonato.
Y no llegó por casualidad.
Vimos un Alzira valiente, dispuesto a competir cada balón como si fuera el último, que entendió el tipo de partido que tenía delante y nunca dejó de creer.
El Levante empujó. Intentó jugar. Intentó sobrevivir a un encuentro que se fue calentando por momentos.
Pero enfrente hubo un equipo que aceptó la batalla.
Y cuando un partido entra en ese territorio, ya no siempre gana quien consigue jugar más cómodo. Muchas veces gana quien es capaz de mantenerse dentro del encuentro cuando todo alrededor parece querer sacarte de él.
El Alzira lo hizo.
Creyó. Resistió. Golpeó.
Y salió de Buñol con tres puntos que saben a mucho más que una primera victoria.



DIVISIÓN DE HONOR YA NO AVISA
Todavía quedaba fútbol.
De Buñol a Patacona para cerrar el sábado con uno de esos partidos que explican perfectamente lo que significa competir en División de Honor.
Patacona 2. Torrent 5.
Siete goles.
Pero también errores, acciones a balón parado, decisiones dentro de las áreas, momentos de locura y un partido en el que cualquier desconexión tenía un precio altísimo.
El encuentro llegó igualado al descanso, 1-1, antes de que la segunda mitad terminara abriendo definitivamente el marcador.
Desde nuestra posición a pie de campo hubo una sensación permanente: el encuentro podía cambiar en cualquier acción.
Hubo fútbol directo, disputas, intensidad y errores propios de dos equipos que jamás renunciaron a atacar. También acciones evitables, faltas en zonas comprometidas y situaciones dentro del área que terminaron teniendo demasiado peso en el marcador.
Y ahí apareció el Torrent.
Un equipo que supo aprovechar sus momentos.
Que cuando encontró una grieta fue capaz de castigarla.
Y que empieza a enseñar algo muy importante en una categoría como esta: capacidad para competir y capacidad para hacer daño.
El 2-5 significó además la segunda victoria consecutiva del Torrent. Después de comenzar cayendo 2-0 ante el Castellón, los torrentinos vencieron 2-0 al Roda y volvieron a sumar de tres en Patacona.
El nivel sube.
La velocidad aumenta.
Los errores duran menos tiempo porque el rival necesita todavía menos para castigarlos.
Eso es División de Honor.
Y apenas llevamos tres jornadas.




EL VALENCIA EMPIEZA A ENCONTRAR EL VALENCIA QUE ESPERÁBAMOS
El domingo comenzó en Villarreal.
Ciutat Esportiva Pamesa.
Roda contra Valencia.
Y había interés por ver qué versión iba a ofrecer un Valencia que no había tenido un comienzo sencillo de campeonato.
Los resultados anteriores dibujaban perfectamente esa búsqueda: derrota por 3-1 ante el Elche en la primera jornada y victoria por 3-2 frente al Castellón en la segunda.
En la tercera apareció algo diferente.
El Valencia venció 1-4, después de marcharse ya 0-2 al descanso.
El Roda comenzó sin complejos.
Quiso competir, quiso presionar y trató de discutirle metros al conjunto valencianista. Pero dos acciones terminaron colocando una distancia que, más allá del marcador, también afectó al desarrollo emocional del encuentro.
Y entonces comenzó a aparecer el Valencia que esperábamos.
Más dominante.
Más agresivo cuando podía correr.
Con velocidad arriba.
Con jugadores atacando el área.
Con presencia en campo contrario durante largos periodos.
Con esa sensación de que cada recuperación podía terminar convirtiéndose en una llegada peligrosa.
El propio recorrido de estas primeras jornadas confirma esa evolución: tras comenzar perdiendo en Elche, el Valencia encadenó dos victorias consecutivas frente a Castellón y Roda.
Durante buena parte del segundo tiempo el partido se instaló en terreno gualdinegro.
Eso no significó que el Roda dejase de intentarlo.
Los locales siguieron buscando transiciones, siguieron esperando su oportunidad y terminaron encontrando un gol que premiaba esa insistencia. Pero cuando llegó, el margen para construir una remontada era ya demasiado pequeño.
Más allá del 1-4, la sensación que nos llevamos fue otra:
este Valencia empieza a reconocerse.
Todavía queda muchísimo campeonato.
Pero comienza a aparecer la velocidad, el dominio y la capacidad ofensiva que durante las primeras jornadas parecía todavía escondida.
Y cuando un equipo empieza a encontrarse, el resultado suele ser solo la primera consecuencia.





UN DERBI PARA CERRAR EL CUADERNO
Última parada.
San Antonio de Benagéber.
Y una buena manera de cerrar prácticamente tres días viviendo fútbol: un derbi, seis goles y acciones de enorme calidad.
CF Cracks y San Antonio de Benagéber nos regalaron un partido abierto, con ocasiones y varios goles de muchísimo nivel.
El marcador terminó en 2-4 para el San Antonio. El resultado permitió al conjunto visitante sumar su segunda victoria en los dos encuentros que ha podido disputar hasta ahora: había comenzado venciendo 2-3 al Atlético Vallbonense y tiene pendiente todavía su encuentro de la segunda jornada frente a L'Eliana.
Para Cracks fue, en cambio, la primera derrota del campeonato después de haber comenzado con una victoria 0-4 ante Quart de Poblet y un empate sin goles frente al Vallbonense.
Pero hubo algo que estuvo por encima de la clasificación.
Hubo fútbol.
Golazos.
Atrevimiento.
Dos equipos buscando la portería rival.
Y ese tipo de partido que recuerda que el fútbol regional también merece cámaras, historias y espacio.
Porque Cuaderno de Campo también existe para eso.
Para no mirar únicamente hacia donde miran todos.
Para detenernos igualmente en estos campos.
En estos futbolistas.
En estas tardes.
En esos goles que quizá nunca salgan en una televisión nacional, pero que durante unos segundos hacen levantarse de su asiento a todos los que están detrás de una valla.


TRES DÍAS DESPUÉS
La cámara vuelve a la mochila.
Las tarjetas vuelven al ordenador.
Y otro fin de semana se convierte en archivo.
Pero no solamente en archivos .JPG.
Porque detrás de cada fotografía hay un campo.
Detrás de cada campo, un partido.
Y detrás de cada partido hay personas que entrenan durante toda una semana para vivir noventa minutos que pueden terminar en celebración, frustración, rabia, alivio o simplemente en ganas de que llegue el siguiente.
Esta vez fueron seis partidos.
Primera FFCV.
Autonómica Cadete.
Liga Nacional Juvenil.
División de Honor.
Desde un penalti prácticamente al final de la noche del viernes hasta los últimos goles del domingo en San Antonio de Benagéber.
Y eso es exactamente lo que queremos que siga siendo Cuaderno de Campo.
No una colección de resultados.
No una clasificación.
No un resumen del fin de semana.
Un diario del fútbol que vemos.
El que ocurre delante de nuestro objetivo.
El de las ciudades deportivas y los campos municipales.
El de los jugadores que empiezan.
El de los que siguen intentándolo.
El de quienes celebran.
El de quienes pierden.
El que sucede mientras nosotros estamos allí para contarlo.
Nos vemos en el siguiente campo.
Blue Visual Media · El fútbol, desde dentro.
