2 de septiembre de 2026 · 14:00
Aimar Blázquez, la oportunidad que el mercado no pudo comprar
El Valencia cerró el mercado sin el delantero que buscaba y el escenario abre una puerta para el canterano. Aimar ya ha llamado a la puerta del primer equipo: ahora la decisión está en manos de Carlos Corberán.
Por Blue Visual Media

A veces el fútbol cambia un futuro en cuestión de horas. Hace unas semanas, el camino de Aimar Blázquez en el Valencia CF parecía lleno de interrogantes. Hoy, después de un mercado que terminó sin la llegada del delantero que buscaba el club, aparece ante él una oportunidad que ningún fichaje consiguió cerrar.
No significa que vaya a jugar. Tampoco que tenga un sitio asegurado. Significa algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: existe una puerta. Y Aimar tiene argumentos para intentar derribarla.
El mercado cambia el escenario
El fútbol tiene estas cosas. Durante el verano llegó a publicarse que Aimar Blázquez buscaba una salida del Valencia CF después de una temporada en la que su protagonismo con el Mestalla había sido menor del que podía esperarse tras su espectacular etapa juvenil. En su último curso como juvenil había firmado 31 goles en 31 partidos, rendimiento que le llevó incluso a la Selección Española Sub-19. Ya en Segunda Federación, pese a ser titular únicamente en once encuentros, consiguió cuatro goles.
Parecía que su camino podía alejarse de Paterna.
Pero septiembre ha llegado y el fútbol ha vuelto a cambiar las cartas.
El Valencia CF afrontó las últimas horas del mercado buscando un delantero que completara su ataque. La operación no terminó produciéndose y Carlos Corberán comienza la temporada con una plantilla más corta de lo esperado en determinadas posiciones. La lesión de Umar Sadiq acentúa todavía más esa falta de alternativas ofensivas.
Y cuando el mercado no ofrece una solución, quizá sea el momento de mirar unos metros más abajo. Hacia Paterna. Hacia la cantera. Hacia Aimar Blázquez.
«Quizás la solución que el Valencia buscaba en el mercado llevaba años entrenando en Paterna.»
Ya ha estado ahí
No hablamos de colocar a un desconocido delante de Carlos Corberán.
Aimar ya sabe lo que significa entrenar y competir rodeado de futbolistas del primer equipo. Durante este verano ha vuelto a tener presencia con los mayores y el propio Valencia CF destacó recientemente que el delantero había participado durante la pretemporada con el primer equipo.
También tuvo minutos en uno de los escenarios que todo jugador de la Academia sueña con pisar: Mestalla.
Aimar participó en el Trofeu Taronja frente al Newcastle, ante más de 41.000 espectadores, y pocos días después volvió a tener minutos con el equipo de Corberán frente al CD Teruel en el Antonio Puchades. En aquel encuentro buscó el gol e incluso dispuso de una de las opciones valencianistas mediante un remate de cabeza.
No son muchos minutos. Pero son minutos suficientes para saber que Corberán lo conoce.
Ahora falta descubrir cuánto está dispuesto a confiar en él.
No se trata de regalarle nada
Aimar tiene 20 años. Mide 1,94 metros y el propio Valencia CF lo ha definido durante su etapa de formación como un delantero que, pese a su altura, no limita su juego al área: puede fijar centrales, participar con balón, asociarse y atacar los espacios de remate.
Pero esta historia no debe confundirse. No se trata de pedir que juegue simplemente porque es canterano. No se trata de regalar minutos. No se trata de convertir la necesidad del Valencia en una campaña a favor de un futbolista.
Se trata de darle la posibilidad de competir por ellos. Que Carlos Corberán lo vea. Que lo pruebe. Que lo apriete. Que le exija como a cualquiera. Y que, después, decida el césped.
Porque si algo ha demostrado Aimar durante su etapa formativa es que tiene una relación especial con algo que este Valencia necesita desesperadamente recuperar: el gol.
«No se trata de regalarle minutos a Aimar. Se trata de darle la posibilidad de ganárselos.»
Blue Visual opina | Cuando faltan respuestas, que aparezca el sentimiento
Y aquí aparece una reflexión que va más allá de Aimar.
Este Valencia necesita fútbol. Necesita goles. Necesita defender mejor. Necesita recuperar confianza. Pero también necesita algo que no aparece en ninguna estadística: necesita gente que entienda dónde está.
Cuando un vestuario atraviesa un momento en el que la confianza desaparece, cuando alrededor del proyecto aparecen dudas y cuando la temporada comienza a exigir respuestas mucho antes de lo previsto, hay cosas que un mercado de fichajes no siempre puede comprar.
Una de ellas es el sentimiento de pertenencia.
La cantera del Valencia CF no puede ser únicamente una fábrica de jugadores. En momentos así también debe convertirse en una fuente de hambre, identidad y carácter.
Porque hay futbolistas que saben perfectamente qué significa llegar desde Paterna hasta Mestalla. Lo han visto desde pequeños. Lo han perseguido durante años. Han entendido que vestir esta camiseta no consiste únicamente en jugar un partido de Primera División.
Consiste en saber para quién estás jugando. En correr cuando las piernas empiezan a pesar. En levantarte cuando Mestalla empieza a impacientarse. En entender que detrás de cada camiseta hay miles de personas para las que el Valencia forma parte de su vida.
Y eso también cuenta. Mucho.
Los canteranos tienen que aportar ese sentimiento. Y quienes alguna vez fueron canteranos tampoco deberían olvidarlo nunca. Porque cuando las cosas salen mal es precisamente cuando más importante resulta recordar de dónde vienes, dónde estás y qué escudo llevas delante.
Aimar tiene hambre
Y ahí aparece Aimar. Un delantero joven que todavía tiene absolutamente todo por demostrar en el fútbol profesional. Pero también un futbolista que llega con algo que ahora mismo puede tener muchísimo valor: ganas de cambiar su historia.
El mismo verano que parecía empujarle hacia la puerta de salida puede haber terminado colocándole delante una oportunidad inesperada. Eso es fútbol.
Ahora le corresponde estar preparado. Porque delante tendrá competencia, exigencia y probablemente muy pocas oportunidades para equivocarse. Pero detrás existe un recorrido que demuestra que sabe marcar goles y que ha ido superando etapas hasta llegar a entrenarse y jugar con el primer equipo.
No necesita que nadie le prometa nada. Necesita una oportunidad. Después, que hable el campo.
Una historia que Blue Visual ha visto de cerca
Para Blue Visual Media, además, hablar de Aimar tiene inevitablemente una dimensión especial. Desde el primer momento confió en nuestro trabajo para acompañarle durante esta temporada. Lo hemos seguido detrás de nuestro objetivo defendiendo al Valencia Mestalla y también en esos días en los que empezó a compartir escenario con el primer equipo.
Hemos podido fotografiar parte del camino. Pero la siguiente imagen ya no depende de nosotros. Depende de él. Y de Carlos Corberán.
Porque quizás el fichaje que el Valencia buscó hasta el último día no llegó. Quizás el mercado dejó una carencia. Pero también pudo dejar una oportunidad.
Aimar Blázquez está ahí. Con 20 años. Con hambre. Con goles en su pasado y todo el futuro todavía por escribir.
Ahora solo falta saber si Carlos Corberán decide abrir la puerta. Porque algunas veces la solución no llega en el último avión del mercado. Algunas veces lleva años entrenando en Paterna.












